ojos llorosos, estelas que apuntan al brillante día
quien lo diría
no es, no silba, no siente
¿saber, quíen sabe?
impotencia emocional subyacente a la física
ya no hay quien la levante del sillón
pellizca
El cuerpo tendido medio muerto mira hacia el infinito
muecas, miradas desencajadas
loca la etiquetan las gentes, los que catalogan son los behementes
fiambre
mente pensante, sin via de escape

He aquí uno en cuyo espíritu ningún sitio se endurece y no siente de pronto su alma a la izquierda, del lado del corazón. He aquí uno para quien la vida es un punto y para quien el alma no tiene trozos, ni el espíritu comienzos.
“Antonin Artaud, El pesa-nervios”
Y OLÉ!